Nuestra biblioteca de aula no obliga, simplemente ofrece la posibilidad de acercarnos a ella y poder elegir un libro que motive, enseñe y divierta.
Son muchas las ventajas que aporta la lectura, la escuela debe potenciarla pero sin olvidar que esta afición será pasajera si las familias no contribuyen a mantener el estímulo.
Me han gustado especialmente unos consejos que da Kepa Osoro sobre lo que no debemos hacer si queremos conseguir que nuestr@s niñ@s lean, os lo paso:
Si queremos que a un niño le guste la lectura no deberemos...
- Olvidar lo que el niño sabe cuando le enseñamos a leer.
- Enseñar a leer desdeñando la comprensión.
- Obligar a leer sin dar tiempo para la lectura libre.
- Poner el acento en el descifrado y no en el razonamiento.
- El mercantilismo lector: hacer siempre algo después de leer (trabajo, resumen, ficha...).
- Enfrentar lectura y TV, videojuegos y ordenadores.
- Demonizar los cómics.
- Considerar al lector un sujeto pasivo que lee lo que le dice el maestro y como éste le obliga a hacerlo.
- Leer en voz alta sin haber dominado y comprendido previamente el texto.
- Obligar a leer a todos al mismo ritmo, con la misma entonación y con igual velocidad.
- Fundamentalismo lector: leer os hará más libres, mejores personas, soñar, vivir aventuras fantásticas...
- Hipocresía adulta: ¿por qué no nos ven leer?
- Utilizar materiales de lectura anodinos y complejos.
- Desatender el derecho del niño a que le cuenten y le lean.
- Olvidar que la narración oral lleva a la pasión lectora.
- Privar al niño de la posibilidad de crear y contar sus propias historias y poemas.
- Igualar los estómagos lectores («el bebé no come fabada»).
- Olvidar que el niño es único e irrepetible.
- Imponer nuestros gustos lectores.
- Ahogar imaginación infantil con textos e ilustraciones planas
- Transformar el libro en elemento de tortura.
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