Esta palabra, tan de moda hoy día entre quienes dictan nuestras leyes educativas, y tan bien definida en el blog citado, adquiere pleno significado en nuestra clase.
No tenemos libro de plástica, pero no por ello dejamos de poseer las técnicas y conocimientos necesarios para desatar nuestra imaginación y llevar a cabo nuestros proyectos. No tenemos libro, pero sabemos rebuscar donde haga falta para dotarnos de los materiales precisos para sacar adelante lo que tenemos en la cabeza, lo hacemos con ahínco. Nuestra clase, deja entonces de parecer "una clase"y se convierte por un lado en un centro de reciclaje selectivo y por otro en un gran bazar.
Las creaciones y la actividad resultan , lógicamente, admirables.
Se ha puesto en marcha una especie de entramado comercial, en el que cada uno, cada dos o cada varios montan su negocio,crean sus productos y sus normas, fijan precios, intercambian, hacen la propia moneda.Van aprendiendo sobre la marcha y corrigen errores con frecuencia ,lo cual hace que sus producto final sea cada vez mejor.
Estamos mas centrados en las tiendas y en el dinero que atender en clase
ResponderEliminarADRIAN.
A veces yo misma me quejo, y a lo mejor por eso lo dices,pero también entiendo que hay muchas formas de aprender, siempre que se sepan regular algunas normas. Hay que ponerse a pensar en como mejorar esta actividad tan buena.
ResponderEliminarYa no hay tantas tiendas como antes y,ademas,se pasan todas al recreo, por eso ya no hay que preocuparse Santi atenderemos.
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